Pilar 02
Proteínas de calidad y su impacto
Elegir fuentes de proteína magra es un paso fundamental para el mantenimiento de los tejidos sin sobrecargar el sistema circulatorio. Recomendamos priorizar el consumo de pescados ricos en ácidos grasos omega-3, como la trucha o el salmón, así como aves de corral y cortes magros de res o cerdo.
Las proteínas vegetales también juegan un papel fundamental en la diversificación de la ingesta nutricional. Combinar legumbres con cereales integrales, como arroz integral con lentejas, produce una proteína completa que el cuerpo aprovecha con eficiencia. Esta práctica reduce la dependencia de carnes rojas y aporta fibra que la proteína animal no ofrece.
Para los hombres con jornadas activas, distribuir la proteína a lo largo del día —desayuno, almuerzo y cena— ayuda a mantener la masa muscular y la sensación de saciedad. Una porción de huevo en la mañana, pescado al almuerzo y una porción de pollo o legumbres en la noche conforma un esquema sencillo y sostenible.
- → Trucha y salmón: omega-3 de origen natural
- → Pollo sin piel: proteína magra accesible
- → Legumbres + cereales: proteína vegetal completa